viernes, 22 de septiembre de 2017

ENEAGRAMA

· INSTINTO: aquellos impulsos vitales e “instintivos” que nos ayudan a afirmar nuestro “territorio” (por ejemplo la ira). También está muy marcada en este ámbito la sexualidad.
Eneagrama-corazon· EMOCIÓN: son aquellas cualidades emocionales que contribuyen a relacionarnos con otras personas. Con ellas nos sentimos unidos a los demás. Se podría decir, que es el “amor” en su sentido más amplio.
Eneagrama-mental· PENSAMIENTO: son las funciones de percepción y pensamiento. Las necesitamos para orientarnos y sentirnos seguros.




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jueves, 21 de septiembre de 2017

La Fuerza Mental

Pero nosotros que somos, ¿jugadores/as que piensa en lo que hay que hacer en cada punto o jugadores/as que piensan en las consecuencias de lo que va a pasar con el punto? La respuesta a esta pregunta es fundamente a la hora de gestionar y desarrollar una correcta actitud mental.
Los jugadores/as que piensan en las consecuencias de los puntos y dan más importancia a unos puntos que a otros suelen ponerse en estas situaciones de partido mucho más tensos, están mucho más focalizados en lo que va a pasar (resultado) y tienden a tener unos pensamientos mucho más negativos que se traduce en que juegan al inicio y durante el punto más tensos, con más miedo el punto y por lo tanto son mucho menos competitivos en
estas situaciones.
Por el contrario, los jugadores/as que piensan y dan la misma importancia a unos puntos que a otros suelen estar en estas situaciones de partido mucho más tranquilos, consiguen una mayor focalización en lo que quieren hacer (tarea o jugada) y tienden así a tener unos pensamientos mucho más positivos que se traducen en que juegan al inicio y durante elpunto mucho más activos e intensos, con más mayor fluidez y orden en sus tiros y por lo tanto son mucho más competitivos en estas situaciones.
En mi opinión tenemos que dejar de hablar de puntos importantes o de momentos importanteso de torneos importantes para empezar a darle la misma importancia a cada momento que vivimos.
Tenemos que ayudar a nuestros jugadores/as a que aprendan a focalizarse en el presente y en lo que quieren hacer ahora y se olviden de las consecuencias porque éstas serán en resultado de mi rendimiento en este momento que estoy viviendo.
Cada vez que le decimos a un jugador/a estos momentos es “muy importante” en realidad le estamos diciendo “no lo vayas a perder”, “tienes que ganar este punto”, “como pierdas este punto de vas para casa” y ese mensaje solo puede provocar en el jugador/a tensión, miedo y una focalización en las consecuencias y en el resultado y encima de manera negativa. Cada vez que le decimos al jugador/a que viva el presente, que le de la misma importancia a cada punto y que juegue punto a punto le damos la oportunidad de que disfrute de cada momento, de que juegue focalizado y de manera activa e intensa casa punto porque solo le importa lo que tiene que hacer durante el punto y no deja que las consecuencias le resten energías convertidas en miedos y dudas de lo que pasará.
Cuando somos capaces de vivir en el presente y dando el mismo valor a cada cosa que hacemos, a cada momento que vivimos es cuando somos capaces de dar lo mejor de nosotros en cada momento y de rendir a nuestro mejor nivel.
Así que la mejor manera de gestionar mentalmente los momentos importantes es precisamente dejar de verlos como momentos importantes y darle el mismo valor a cada punto y a cada momento del partido.

No al ALZHEIMER

7 formas de prevenir el alzhéimer

Aproximadamente 36 millones de personas en el mundo sufren la enfermedad de Alzheimer. A pesar de que aún hoy no tiene cura, sí que podemos tomar medidas para prevenirlo.
1.-No Fumar
2,.Comer bien
3,.Leer
$,.Escribir

Proteger nuestra cabeza


Parece que existe una relación entre sufrir un traumatismo craneal severo con pérdida de conciencia y el riesgo de padecer alzhéimer el día de mañana. Así que no expongamos esta zona de nuestro cuerpo a ese riesgo. Protejámosla de la manera adecuada cuando sea necesario, como en el trabajo o al practicar deporte.



Realizar ejercicio físico


Hay estudios que demuestran que el mantenerse activo físicamente reduce la aparición de las demencias a nivel general y en concreto del alzhéimer. No hace falta que vayamos corriendo a apuntarnos al gimnasio, que podemos hacerlo, sería suficiente con caminar a buen paso al menos 30 minutos al día.



Socializar


El estar con otras personas y relacionarnos con ellas hacen que nuestro cerebro esté activo y alerta. Hace que siga trabajando por lo que nos ayuda a prevenir esta enfermedad.



Entrenar el cerebro


Al igual que debemos que tener una buena rutina de ejercicio físico tenemos que mantenerla con nuestro cerebro. Servirá para evitar, o al menos retrasar, la aparición del alzhéimer. Todo es válido. Leer, aprender un idioma, hacer crucigramas o sudokus, apuntarse a un curso, hacer cálculos matemáticos, todo lo que haga a nuestra mente esforzarse es positivo.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Carl Gustav Jung

Finalmente cabe anotar que Jung abandonó el método experimental (llevó a cabo estas investigaciones entre 1902 y 1907) , debido a que, como él mismo nos enseña, basta una conversación honesta dentro del dispositivo terapéutico para detectar los complejos y las constantes de la personalidad. No obstante el "Test de asociación de palabras" - ese es el nombre del dispositivo-, viene siendo un tema importante en los congresos junguianos debido a su valor histórico y a la comprensión que aporta para el conocimiento del funcionamiento psíquico, e incluso algunos institutos lo utilizan con fines de entrenamiento de analistas.
Para quienes sólo pueden aceptar una idea cuando esta viene soportada en la ortodoxia científica, tenemos entonces, desde esta orilla, la teoría general de los complejos de Jung. A los demás nos sigue bastando con la experiencia.
Termino con un párrafo del mencionado texto, que ilustra perfectamente las ideas de Jung al respecto de la constelación familiar:
"Los primeros intentos de conquistar amistad y amor están fuertemente constelados por la relación con los padres, y en esto suelen verse hasta qué punto son poderosas las influencias de la constelación familiar. No es infrecuente que, por ejemplo, un hombre sano cuya madre sufre histeria se case a su vez con una histérica o que la hija de un bebedor elija como marido a otro bebedor. [...] Cada paciente me aporta datos sobre esta cuestión de la determinación del destino por la influencia del medio familiar. En cada neurótico vemos cómo influye la constelación del medio infantil, no sólo en el carácter de la neurosis, sino también en el destino de una vida, a menudo hasta en los mínimos detalles. Innumerables elecciones de profesión fracasadas y de matrimonios desdichados hay que atribuirlos a esta constelación"

lunes, 11 de septiembre de 2017

Las cualidades que comparten los jugadores/as “WOW” son:

Las cualidades que comparten los jugadores/as “WOW” son:
1. TIENEN UN OBJETIVO CLARO Y BIEN DEFINIDO. Saben exactamente aquello que quieren conseguir. (Y no tiene que ver con un resultado o con un ranking)
2. TIENEN UNA ENORME MOTIVACIÓN DEL DEBER. Están dispuestos a entrenar aquello que necesitan trabajar el tiempo que haga falta, las veces que haga falta y a la hora que haga falta (de la mañana, de la tarde o de la noche).
3. NO SE CONFORMAN CON HACER LO QUE HACE EL RESTO. Están dispuestos a trabajar mucho más que sus compañeros y rivales. Entrenan y compiten cada segundo y cada punto con activación e intensidad.
4. NO PONEN EXCUSAS NI ECHAN LA CULPA A LOS DEMÁS. En lo único en lo que se focalizan es en identificar sus debilidades y entrenarlas hasta convertirlas en fortalezas sin culpar a los demás o al entorno de sus debilidades.
5. SU MAYOR OBSESIÓN ES APRENDER Y BUSCAR CADA VEZ MÁS SOLUCIONES. Lo único que les interesa es mejorar su rendimiento para ser capaces de resolver cada vez más obstáculos, dificultades y fallos.
6. SABEN MANTENERSE EN CALMA. Entienden y saben aceptar las dificultades, obstáculos, fallos, derrotas y fracasos con calma. No ven amenazas en estas situaciones, por el contrario, lo que ven son retos a los que poner una solución.
7. NO BUSCAN NI QUIEREN LA COMODIDAD. Están deseando enfrentarse a obstáculos y dificultades cada vez mayores porque quieren cada vez mejores soluciones. Saben que en la comodidad no se consiguen mejora alguna.
8. ASUMEN COMO RETOS SUS FALLOS Y FRACASOS. No tienen miedo a equivocarse, a fallar o a fracasar porque saben que forma parte de la vida y del deporte. En lugar de preocuparse por ello lo utilizan y se ocupan en potenciar su mentalidad para resistir y competir cada vez mejor ante cada fallo y fracaso a los que se enfrenten.
9. SE FOCALIZAN EN EL PRESENTE. No se preocupan del pasado o del futuro, del punto que han jugado o del punto que van a jugar. De lo que pasó ayer o de lo que pasará mañana. Se preocupan únicamente de vivir en el presente y de jugar cada punto como si fuera único y de vivir cada día como si fuera único.
10. ESTÁN FOCALIZADOS EN LA TAREA/JUGADA NO EN LO QUE QUIEREN CONSEGUIR. No están preocupados por el resultado ni por la perfección, si no qué lo están por el rendimiento. Su mayor obsesión es intentarlo, equivocarse, solucionarlo y enfocarse en la tarea, intentarlo, equivocarse, solucionarlo y enfocarse en la tarea hasta que la solución y la tarea esté tan automatizadas que les permita resistir y competir con cada vez mayor probabilidad de hacerlo con éxito.
11. SABEN APLAZAR LA RECOMPENSA. No eligen como compañeras de viaje ni las prisas ni tampoco lo atajos. Prefieren una cualidad que es básica y fundamental, la paciencia y el esfuerzo necesarios para entrenar y trabajar las soluciones y las tareas que quieren dominar y automatizar. Saben trabajar mientras llega la recompensa y se mantienen motivados incluso cuando la recompensa tarda un poco más en llegar.
12. HABLAN Y PIENSAN SIEMPRE EN POSITIVO. Su diálogo (tanto intento como externo) es siempre optimista y en positivo. Se centran y focalizan más en las soluciones que en el problema. Y hablan más de lo que quieren hacer que de lo que no quieren hacer o de lo que no quieren que pase.
13.-Vínculos Positivos
14.-Energía positiva
15.-Ganas

martes, 5 de septiembre de 2017

Toma Mejores decisiones

Toma Mejores Decisiones
Empujate hacia arriba
Actúa
Hábitos positivos
Energia Positiva
Ten valor
Cuidate
Aprende de los mejores
Aprende a Sentirte Mejor
Vínculos Positivos
Vive en el Ahora
Diseña tu vida
Actúa
Fortaleza Interior

domingo, 23 de julio de 2017

Unas semanas más tarde el encuentro secreto con Jordi Pujol, en el molino de Rato en Carabaña, allanaba definitivamente el camino de la investidura.

onocí a Miguel Blesa en una cena a comienzos de los 90, en la casa de amplios ventanales que la madre de Juan Villalonga compartía con su segundo marido -el oncólogo que le había salvado la vida- justo enfrente de Zalacain. Estaban los Aznar, estaban Cela y Marina Castaño, Juan y su esposa Concha Tallada, y Blesa y la suya, una mujer inteligente de rostro redondo y vivaracho llamada María José Portela.
Ilustración: Javier Muñoz.
Ilustración: Javier Muñoz.
La personalidad de la anfitriona, María Pilar Pérez-Modrego, era tal, que nadie, ni siquiera el nobel, parecía brillar a su lado. El momento culminante de la cena llegó cuando Aznar estaba explicando sus planes como jefe de la oposición y ella golpeó dos veces la mesa con la mano y luego la alzó, imperativa: "¡Jose, habla más alto!".
En el extremo opuesto, rayano en la irrelevancia, quedó clasificado en mi subconsciente Miguel Blesa. Era un "en boca cerrada no entran moscas", pero no de la variedad de los prudentes, sino de los que no tienen nada que decir. Habría nacido en Linares, pero gracia andaluza, la verdad, se le veía poca.
Fue María José quien me contó que su relación con los Aznar venía de lejos. Miguel no era compañero de pupitre como Juan; pero se habían conocido en mi ciudad natal, Logroño, cuando ambos eran dos jóvenes inspectores destinados en la Delegación de Hacienda.
Aznar era el hombre fuerte a la espera, Villalonga el que tiraba del carro de su ambición y Blesa un mero acompañante al que el destino colocó en el asiento de atrás
Pronto me hice mi composición de lugar: en aquel triángulo amistoso, Aznar era el hombre fuerte a la espera, Villalonga el que tiraba del carro de su ambición y Blesa un mero acompañante, al que el destino había colocado en el asiento de atrás. Luego me dijeron que era muy servicial y apreciado en el grupo porque les hacía las declaraciones de la renta a todos. Alguien lo recordaba recorriendo Madrid en una moto, haciendo recados y favores.
Me enteré de que el PP lo había colocado en el consejo de Caja Madrid cuando Aznar recurrió a él para dar la batalla interna contra la pretensión de Gallardón, ya presidente de la Comunidad, de implicar a la entidad en un consorcio liderado por Polanco para explotar la televisión por cable. Aznar consideró aquello una "traición" e hizo cuanto pudo por bloquearlo.
Curiosamente, década y media después, con esa herida ya restañada, Gallardón sería el gran valedor de la continuidad de Blesa como presidente de Caja Madrid, cuando Esperanza Aguirre -con su ojo clínico habitual- pretendió sustituirlo por Ignacio González. Por difícil que parezca, todo es siempre susceptible de ser empeorado.
El 19 de abril de 1995 yo estaba con Aznar en la habitación 217 de la clínica Ruber de Juan Bravo, cuando se abrió la puerta y entraron los Villalonga y los Blesa. El refundador del PP permanecía en observación tras sobrevivir milagrosamente a la carga explosiva colocada por ETA al paso de su automóvil. Al llegar a visitarle me había cruzado con Rodrigo y Gela Rato, y con Mariano Rajoy. El barbado vicesecretario general me había franqueado la entrada con su docilidad habitual: "Pasa ahora que está solo... Seguro que le gustará verte".
Tras el atentado de ETA contra Aznar, Miguel Blesa dijo la tontería más inadecuada, en el lugar menos apropiado y en el momento más inoportuno
Aznar llevaba unos vaqueros y una camisa que le habían traído de casa y estaba viendo un partido del Milan y otro equipo extranjero, como si tal cosa. Durante media hora relató con detalle lo ocurrido, me contó las dos llamadas del rey Juan Carlos y me transmitió la perplejidad que le producía que Felipe González no hubiera acudido a visitarle como jefe de Gobierno y responsable último de su seguridad. Había entrado en materia filosófica, reflexionando sobre el sentido de la vida, cuando la llegada de sus amigos creó un absurdo anticlímax.
Miguel Blesa dijo entonces la tontería más inadecuada, en el lugar menos apropiado, en el momento más inoportuno:
-¿Sabes el chiste que circula por Madrid? Que la bomba no la ha puesto ETA sino Felipe. ¿Y sabes por qué? Muy sencillo: porque ha fallado.
Aznar esbozó una sonrisa de compromiso pero hizo un gesto desaprobatorio. Ana Botella, que se había incorporado al grupo, cambió por completo el tono de la conversación:
-Ha sido un verdadero milagro. Ha sido Dios quien nos ha ayudado.
Aznar había llegado a la Moncloa con un halo de puritanismo pequeño burgués acuñado en Castilla y León al suprimir las Visa Oro de los cargos públicos
Ese "milagro" franqueó el antepenúltimo obstáculo que se interpuso entre Aznar y la Moncloa. Diez meses y medio después, la "amarga victoria" del 6 de marzo del 96 le permitía salvar el penúltimo. Unas semanas más tarde el encuentro secreto con Jordi Pujol, en el molino de Rato en Carabaña, allanaba definitivamente el camino de la investidura.
Aznar llegó a la presidencia del Gobierno, Villalonga a la de Telefónica y Blesa a la de Caja Madrid, como si las condiciones de liderazgo se transmitieran por ósmosis dentro de aquel grupo de amigos. Villalonga logró su propósito mediante un golpe de su característica audacia, haciendo creer a Aznar que tenía el apoyo del BBVA y La Caixa -principales accionistas de la compañía- y a sus presidentes, Francisco González y Fainé, que le respaldaba la Moncloa. Lo de Blesa fue mucho menos fulminante, pues tardó meses en desalojar a su antecesor, Jaime Terceiro, mediante la trabajosa estrategia de la araña, urdiendo pactos con los sindicatos y la izquierda, que en la práctica supondrían el reparto del botín.
Aznar no promovió activamente las candidaturas de sus amigos pero incurrió en el grave error de dejarles jugar con el sobrentendido de que les respaldaba. Era el tiempo en que "España iba bien" -esa primera legislatura, fruto del pacto del Majestic, fue tal vez la más productiva de la democracia- y, con la prosperidad recuperada, llegaba el apogeo del capitalismo de amiguetes. Visto desde fuera, Rato colocaba a sus peones y Aznar a los suyos.
Pronto empezaría a tener que arrepentirse. Aznar había llegado a la Moncloa con un halo de puritanismo pequeño burgués, acuñado desde los tiempos en que adquirió notoriedad nacional cuando, desde la presidencia de la Junta de Castilla y León, se convirtió en el primer líder autonómico que suprimió las Visa Oro de la mayor parte de los cargos públicos. Quién le iba a decir entonces que el símbolo de la corrupción que germinaría bajo la sombra de su bigote iban a ser las tarjetas black que, sin freno ni control, repartiría uno de sus dos íntimos amigos. Para ese viaje de ida y vuelta no hacían falta tantas alforjas regeneracionistas.
En la negociación de la salida de Villalonga de Telefónica hizo de bróker un personaje con vista de lince y pragmatismo fenicio llamado Mauricio Casals
Se ha especulado mucho sobre el impacto que los divorcios de Villalonga, Blesa y Rato tuvieron en la familia Aznar, especialmente en Ana Botella. Mi impresión cercana es que influyeron muy poco en los subsiguientes procesos de distanciamiento personal y político, en comparación con el repudio que a Aznar le merecían los abusos económicos de sus protegidos.
La gran crisis con Villalonga llegó en el año 2000 con motivo de las stock options de Telefónica. Aznar consideraba que, por muy legales que fueran, era un escándalo que el gestor de una empresa recién privatizada se embolsara decenas de millones de euros como consecuencia de los vientos favorables de la economía. Le pidió que renunciara a esa remuneración extraordinaria y, cuando Villalonga se negó, le puso la cruz y la raya.
Lo hizo de una vez y para siempre. Todavía recuerdo con estupor lo que me respondió en su despacho de la Moncloa, recién obtenida la mayoría absoluta, cuando le pregunté qué pensaba hacer con el que pasaba por ser su mejor amigo: "¡A ese, electroshock".
La negociación de la salida de Villalonga de Telefónica fue, por cierto, el primer episodio zanjado entre bambalinas en el que hizo de bróker un personaje desgarbado con vista de lince y pragmatismo fenicio llamado Mauricio Casals. ¿Quién le había dado vela en ese entierro? Pues su gran amigo y protector, el vicepresidente Rajoy, a quien Aznar le había dicho "arréglame ese lío".
Blesa no buscaba el brillo social, ni la influencia sobre el Gobierno... Sólo seguir ordeñando la ubre a la que le había enganchado el nepotismo de la política
Si la filosofía de Villalonga era "piensa a lo grande" y cuéntalo deprisa, Blesa prefirió hacer las cosas a la chita callando. El mediocre sin lustre, colocado al frente de la cuarta entidad financiera del país, fue construyendo su imperio de corrupción canonjía a canonjía, sobresueldo a sobresueldo, tarjeta black a tarjeta black.
De vez en cuando llegaban rumores sobre las trampas de la compra del banco de Miami, sobre sus dispendios en cacerías o sobre los créditos dudosos concedidos dentro de un círculo de complicidades endogámicas. Pero, a diferencia de Villalonga, Blesa no buscaba el brillo social, ni la influencia sobre el Gobierno, ni auparse a la presidencia de una entidad deportiva. Sólo seguir ordeñando la lucrativa ubre a la que, sin mérito ni cualificación real alguna, le había enganchado el nepotismo de la política.
Nunca sabremos durante cuánto tiempo podría haber seguido haciéndolo si no hubiera estallado la crisis económica y con ella la burbuja de las cajas. Al igual que Rato y en menor medida Narcís Serra, Hernández Moltó o los encarcelados gestores de las cajas gallegas y valencianas, Blesa pasó en cuestión de meses del confort de la respetabilidad al albañal de la execración pública. Una legión de preferentistas estafados e incautos partícipes de la salida a bolsa de Bankia le perseguía hasta en sus sueños.
Fijándome en la desoladora soledad del crematorio que ha despedido al exbanquero, me he acordado también de la maldición bíblica que le escuché a Aznar
La saña anticipada, y jurídicamente endeble, con que el extravagante juez Elpidio Silva le llevó de manera efímera a prisión hizo dura mella en su carácter timorato. Blesa no era capaz de oponer a la adversidad ni el temple de un Mario Conde ni las argucias de un Javier de la Rosa. La caída en desgracia le venía tan grande como la opulencia. Era un hombre débil al que la perspectiva de pasar una temporada mucho más larga en la cárcel, mientras sus últimos seres queridos perdían todo su patrimonio en los acantilados de la responsabilidad civil, se le hacía absolutamente insoportable.
El escopetazo con que terminó su vida es la salva de angustia que pone fin a toda una época no de esplendor sino de falso oropel. Hace unos meses reconocí el rostro afable de María José Portela entre las personas que acudieron a que les firmara mi libro sobre el trienio liberal. Pensé que ella tenía la suerte de haber seguido siendo quien era, pero que el título de La Desventura de la Libertad cuadraba muy bien con todo lo que había sucedido a su alrededor.
Ahora, fijándome en la desoladora soledad del crematorio que ha despedido al exbanquero, me he acordado también de la maldición bíblica que yo escuché de labios de Aznar, cual si se tratara del duque de Monterone en el primer acto de Rigoletto: "Te quedarás sin amigos, te quedarás sin familia, te quedarás sin honor y te quedarás sin país". Iba dirigida a Villalonga, pero ha sepultado a Blesa.

       
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